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Excursiones desde Kvilda

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El pueblo de Kvilda se encuentra en medio de las llanuras de Šumava, a una altura de unos 1.000 m.s.n.m. A su alrededor sólo sobresalen los picos redondeados de las montañas, que debido a la erosión han rebajado su altura de 4.000 a un máximo de 1.300 metros (montaña Černá hora). Las turberas, repletas de leyendas, son vistas como “pantanos traicioneros y peligrosos” por la población local y por los visitantes, pero en realidad son unas auténticas joyas de naturaleza.

Al estar situada en un cruce de caminos, las rutas turísticas parten desde la población en todas direcciones. La visita más destacada del centro de Kvilda es la estilizada Iglesia de San Esteban, con su bonito tejado de madera. En el Museo de Kvilda y Bučina, en el edificio del Ayuntamiento, se narra la historia del pueblo y de la dura vida de sus habitantes. Es posible dejar el coche en un aparcamiento del centro de la localidad o en el arcén de la carretera que atraviesa la localidad.

Excursiones recomendadas

Hasta los manantiales del río Moldava

El Moldava, el río nacional checo, nace en las laderas de la montaña de Černá hora a una altitud de 1.190 metros. En el cauce recibe varios nombres: en el nacimiento se llama Černý potok, a partir de Borová Lada se conoce como “Moldava Caliente”, luego es el “Moldava Frío” y después, simplemente, es el “Moldava”. En Bohemia Central, tras pasar por Praga, desemboca en el Elba, cerca de la ciudad de Mělník.

Para llegar al nacimiento del Moldava desde Kvilda hay que seguir la señal turística azul. Una vez allí, puedes subir a Bučina, desde donde es posible divisar los Alpes. Apenas queda nada del pueblo original, pero encontrarás una bonita capilla restaurada junto al hotel Alpská vyhlídka y una presentación de la región en el pabellón de información de los Parques Nacionales de Šumava y del cercano Bosque Bávaro. Puedes volver a Kvilda por un camino asfaltado de unos 7 Kilómetros.

Alrededor de la turbera Jezerní slať

Kvilda se encuentra a una altitud de 1.065 m.s.n.d., lo que lo convierte en el pueblo situado a mayor altura de la República Checa. Las llanuras circundantes de Šumava son una zona donde nacen numerosos ríos y arroyos. La particularidad de este entorno es el subsuelo impermeable y la mayor cantidad de precipitaciones, razones que también ayudaron a la formación de grandes turberas. Las condiciones extremas también son evidentes, se llegó a registrar en 1987 hasta 41,5 grados centígrados bajo cero. Desde Kvilkda se puede llegar caminando hasta el centro de la tubera Jezerní slať por una pasarela de madera de tres kilómetros.

Hasta Staré Hutě y camino de vuelta

Desde Vilémov, la parte más pintoresca de Kvilda, el camino atraviesa el profundo valle del río Olšinka hasta el cruce de Na Starých Hutích. La ruta prosigue por oscuros bosques de píceas, muy frecuentes en la mayor parte de Šumava, ya que es un tipo de árbol que resiste bien este clima frío y húmedo. El itinerario continúa y pasa junto a un centro de visitantes con un cercado donde hay ciervos. Sólo hay que andar un poco más hasta la carretera de U Tremlů, y ya estarás muy cerca de Kvilda.

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